Tus datos valen, pero ¿cuánto?

En los últimos años se maneja un nuevo tipo de riqueza, reconocido por algunos como el petróleo de la sociedad moderna. Esta nueva mercancía ya es una moneda de cambio, y a juzgar por cómo le va a los gigantes de Internet, pues… el negocio de los datos personales es rentable. O sea, tus datos valen.

Cualquier información, en apariencia insignificante, representa una ventaja para alguien. Desde el color de las uñas hasta nuestros números bancarios. Pero, realmente, ¿cuánto valen los datos personales?

Enfoques para analizar el valor de los datos personales

Existen muchos enfoques para estimar cúanto tus datos valen. Algunos parten de la cantidad de usuarios contra los ingresos netos que tienen los gigantes como Facebook o Google. Por ejemplo, podríamos considerar que los ingresos netos de la compañía de Menlo Park fueron 18.48 mil millones en 2019, y dividirlo entre los 2.5 mil millones de usuarios activos mensuales para la misma fecha. El resultado sería 7.4 dólares, el valor de los datos de cada persona que tenga cuenta activa en la red. Pero ese enfoque es bastante limitado.

También se pueden tener en cuenta factores como el costo de almacenamiento de la información en la nube y el precio de los datos en el mercado negro. ¿No sabías que existía un mercado negro de los datos? Pues cuida bien tu cuenta de Netflix o Amazon Prime, porque son bien demandadas para vender de manera ilegal y a precios competitivos.

https://www.ontrack.com/blog/2017/02/23/black-market-data/

Existe otra vertiente que se basa en estadísticas extraídas de encuestas de opinión, como esta realizada por el sitio web Trendmicro. Algunas preguntas formuladas a usuarios en estos formularios son:

  • ¿En cuánto venderías tus datos personales?
  • ¿Cuánto estas dispuesto a pagar por proteger tus datos personales?

Estos enfoques preexistentes no convergen a un punto, lo cual crea mucha incertidumbre en cuanto al valor final de los datos personales.

¿Cuánto valen tus datos? Variables a considerar

A pesar de esto, sí existen algunos aspectos que podríamos utilizar para establecer un precio final.

1- Privacidad de la información

Los datos financieros de una persona, dígase su cuenta bancaria o su salario, son más difíciles de obtener en Internet que otros como el nombre o el color de piel.  

El motivo es que información como esta suele ser catalogada como sensible. Por lo cual, el individuo tiende a necesitar más garantías de seguridad por parte de la empresa o herramienta que los solicita.

Mientras más sensible sea un dato para las personas, será más difícil de obtener. Por tanto, más costoso.

2- Variabilidad de la información.

No toda la información tiene la misma vigencia. La moda se nutre de gustos y tendencias colectivas muy variables, y hasta cíclicas. Sin embargo, las características genéticas de las personas permanecen inalterables, año tras año.

Este aspecto tiene dos puntos de vista:

  • La recaudación de un campo de información que varía constantemente en el tiempo resulta más costosa.
  • Las leyes del mercado indican que un producto barato que se pueda monetizar constantemente genera más ingresos a mediano y largo plazo que otro producto más caro.
Teniendo en cuenta el costo de un campo variable y las leyes de mercado, la inestabilidad de un dato puede ser utilizada para aumentar o disminuir su precio final.

3- Inversión de tiempo

Los datos son recopilados por personas. Personas que detienen sus labores cotidianas para proveer la información.

Este tiempo muchas veces es despreciable. Brindar el nombre, el sexo y la fecha de nacimiento no suele consumir más de un minuto. Sin embargo, recopilar todas las calificaciones de una trayectoria estudiantil nos tomaría un día de investigación y documentación.

Mientras mayor sea la previsión de este tiempo, más reticencia tendrá el dueño del dato para dedicarse a esa tarea. Puede que, sencillamente, prefiera invertir esas horas en realizar otras actividades que le generen mayores ingresos o entretenimiento.

A mayor tiempo de recolección, mayor deberá ser el costo de un campo de información.

4- Transparencia sobre el uso de los datos

Por lo general, las personas están más dispuestos a brindar sus datos si conocen el contexto en el que se utilizarán.

Si el destino de la información, además de ser seguro, les implica beneficios directos, es muy probable que provean la información sin indecisión.

Por ejemplo, si toda la información académica de un Master en Ciencias toma una semana para ser recopilada, pero le servirá para matricular a una beca, pues el tiempo invertido se rentabilizará notablemente.

Los individuos estarán más impelidos a otorgar información personal si confían en la entidad receptora de los datos, o reconocen una recompensa por el hecho de facilitarlos.

5- Validación de la información.

La veracidad de la información es un aspecto esencial en el valor otorgado a esta. Pero este proceso de verificación representa un gasto extra;  por tanto debe acrecentar el precio del dato.

Piensa como un empleador: si necesitas contratar otro miembro de personal, debes creer en las habilidades que ponga en su currículum vitae. Pero si tuvieras una garantía de verificación para cada una de sus habilidades, asumirías que esa información vale más.

Mientras mayor garantía de veracidad, o validación, posea un campo de información, mayor debe ser su valor con respecto a otros.

6- Dueño del dato

Es una realidad un poco dolorosa, pero la información que generan las figuras públicas es más valiosa que las personas con menos impacto en los medios. Sobre todo, de cara a la publicidad.

Esta regla es altamente explotada por deportistas, artistas e influencers de todo tipo: en muchas ocasiones generan más ingresos por contratos de publicidad que por su propio talento.

El nivel de notoriedad del nombre vinculado a un dato hace que pueda acrecentar el costo del dato.

7- Naturaleza de la información.

La probabilidad y la estadística son ciencias que permiten detectar patrones después del procesamiento de volúmenes de datos considerables.

La naturaleza de los datos o variables es un aspecto primordial en el estudio de estas ciencias. Dicha naturaleza determina la cantidad de operaciones que se pueden ejecutar sobre los mismos.

Por ejemplo, la edad de una persona es un dato cuantificable sobre el cual se pueden comparar, ordenar, he incluso sumar dos personas.

Sin embargo, el sexo solo permite comparar dos personas para decir si son o no del mismo sexo.

Estas limitantes operacionales pueden ser fundamentales para mejorar la exactitud y certeza de ciertos análisis.

La naturaleza del dato podrá determinar la exactitud del análisis. Por tanto, influye de manera positiva el precio de salida de este.

8- Método de obtención de la información.

Internet hoy está plagado de todo tipo de información: videos, fotos, imágenes, documentos de texto y de cálculo, archivos ejecutables para cada uno de los sistemas operativos, entre muchos otros formatos. Eso influye en cuánto tus datos valen.

Compartir una foto o un software es relativamente fácil. Pero existe otro tipo de dato, cuya gestión necesita de aditamentos especiales o procesos de obtención más complejos. Entre ellos los datos biométricos, psicológicos, y los signos vitales como la frecuencia cardíaca o la presión arterial.

La necesidad de aplicar un componente extra para la captación de la información podría encarecer el costo de los datos.

9- Cantidad de la muestra que incluye al dato

Mientras más amplio sea el conjunto de datos que integren una muestra, así como representativo sea esa unidad dentro de la población total, pues más valioso será ese dato.

Resulta fácil entender que una mayor cantidad de datos análogos requiere mayor poder de cómputo para su procesamiento. Por lo cual, ese campo se encarece.

Un dato recopilado se encarecerá en la medida que más personas se sumen a la muestra total de individuos que lo han provisto.

10- Contexto alrededor del individuo

En un contexto determinado, ya sea de crisis o euforia colectiva, la percepción mundial sobre valor de las cosas puede cambiar drásticamente.

Por ejemplo, con la reciente propagación del COVID19 como pandemia mundial, varias economías se han visto profundamente afectadas: las personas que carecen hoy de empleos o solvencia tienen, necesariamente, una percepción diferente de la vida a la que tenían antes del virus.

Las prioridades de los individuos, empresas, transnacionales, gobiernos y organizaciones pueden sufrir giros de 180 grados según el momento histórico. Por tanto, los datos que mejor se alineen con dichas prioridades podrán disparar su valor rápida y significativamente.

Los datos en conjunto valen más que de forma individual

En este post se enumeraron algunos de los aspectos a tener en cuenta para evaluar cuánto tus datos valen. Sin dudas pueden existir más. El mundo de los negocios es mucho muy heterogéneo como para que sea buena idea establecer un precio fijo a una mercancía.

Otra cosa que debemos tener en cuenta es que la información de una sola persona será muy difícil que supere en valor a la información de un millón. Los principales compradores de datos personales no necesitan saber sobre un individuo específico, sino sobre miles: así podrán adaptar productos o servicios a la intención de compra de un gran grupo de personas.

Ahí viene otra conclusión importante sobre el valor de la información personal: un precio estimado que salga como resultado de este análisis, nunca debe ser juzgado antes de multiplicarlo por cien mil o un millón. Las empresas que más pagan hoy por información personal no quieren los datos de una persona: quieren los de todos los habitantes de una ciudad. Por tanto, ellos deberán pagar ese mismo valor a cada uno de los coterráneos, por poner un ejemplo.

Por este motivo, resulta más creíble leer estudios que arrojan precios pequeños para cada uno de mis datos: el nombre, la edad o mi profesión. Ya que estos precios, al ser llevados a grandes escalas, dan montos a pagar por las empresas razonables.

Recordemos que el valor real de cualquier mercancía será cero si no existe un cliente que tenga los recursos, la necesidad y la voluntad para adquirirla.

Pensando con números: Una persona puede generar fácilmente unos 300 datos alrededor de sí. Y no lo creas exagerado. ¿Has pensado cuántos datos pueden salir solo de tu cuerpo? Eso es sin contar tu historial clínico, las películas que has visto o sencillamente tu formación académica desglosada en materias y notas que has acumulado en el de cursar de tus estudios. Cada pensamiento en tu mente puede ser tratado como un dato, sin importar si es un análisis científico o una trivialidad estética.

Supongamos que el conjunto de datos sobre un individuo valga 200 euros, para obtener toda la información de diez mil personas sería necesario pagar 2 millones de euros. Por esta razón, cada empresa se centra en solo aquel campo de información que le interese dentro de un grupo segmentado de personas.

Es posible que el valor de todos nuestros datos sea un número considerable, pero esto no será más que por la sumatoria de muchos pequeños montos asociados a cada dato.

¿Existe un mercado que dicte cuánto tus datos valen?

En la ley del mercado existen cosas que valen más que la calidad del producto. El mercado de los datos ya existe, pero no ha revelado sus números más allá del ingreso de las grandes compañías que convirtieron la información en producto en primer lugar. Es un mercado en el cual eres un producto incapaz de salirse, ni si quiera pues saber o controlar tu destino.

Uno de los objetivos de FySelf es dar a conocer el valor de los datos personales y empoderar de sus beneficios a sus legítimos dueños, las personas que los brindan hoy de forma gratuita. Espera otros artículos como este que expliquen cómo funcionará el nuevo modelo de negocio basado en información, el primero donde el usuario será proveedor y a la vez beneficiario del valor de los datos personales.

Imagina qué pasaría si tus datos fueran acciones dentro de alguno de los gigantes de Internet. Pues FySelf quiere hacer esto realidad.


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