¿Una ciudadanía mundial?

Las diferencias económicas y de poder han provocado la segregación entre los humanos tratando de controlarnos unos a otros, mediante el dinero o la cuota de poder que alcanzamos cada uno en nuestras vidas.

De ahí han surgido las grandes divisiones sociales y políticas y, como resultado, las territoriales o regionales.

Desde los orígenes hasta la actualidad: lograr el poder

La lucha por el poder se hizo evidente desde las más antiguas civilizaciones. Por una parte, la fuerza del dinero garantizaba una primera opción de tomar poder sobre las personas, los territorios y las propiedades. Sin embargo, bajo algunas reglas de dominio, como han sido las ideologías, las creencias, las doctrinas o simplemente los liderazgos en determinadas categorías, los seres humanos hemos seguido a nuestros congéneres conquistando territorios, países y creando fronteras.

Líderes, incluso sin dinero y sin poder, han logrado arrastrar a masas de personas y seguidores en el mundo entero. En este último siglo, han surgido nuevas figuras con gran liderazgo fuera de lo tradicional e histórico, y miles son los ejemplos.

En esta era de Internet aparecen los influencers, YouTubers, blogueros, tuiteros y se está creando un nuevo tipo de comunidad mundial. Ello sucede a partir de las redes sociales y la web 2.0. Los contenidos en forma de texto, los videos y todas las formas surgidas a partir de las tecnologías de la comunicación han implantado una nueva cultura de la comunicación.

Esta cultura rebasa toda frontera regional o de país y permite la creación de una verdadera comunidad mundial, algunas veces a favor y otras en contra del propio ser humano.

¿Por qué no creer realmente que un mundo mejor es posible?

La globalización ha eliminado las barreras físicas e incluso gran parte de las ideológicas. La informática y las comunicaciones han permitido y promovido un mundo nuevo, global y abierto.

Este ofrece la posibilidad de una verdadera inclusión para todos. Sin embargo, los avances tecnológicos no van del todo en ese camino.

Se está gestando un mundo en el cual las normas sociales van a ser el resultado de los acuerdos entre personas. Un mundo donde se rechaza la fuerza como forma de dominio o imposición de reglas. Los humanos ya no somos los mismos, podemos ser verdaderamente iguales bajo el derecho universal de existir.

Pero, la sociedad aún permanece dividida: países, personas e incluso hasta familias fragmentadas. ¿Acaso no sería mejor pensar en un mundo verdaderamente universal, inclusivo para todos?

¿Qué pasa hoy?

Se reporta que más de un 20% de la población mundial carece de identidad, expresada en un documento, señal o muestra que pueda registrar su nombre, su descendencia o ubicación en el planeta donde reside. Documento que le sirva, al menos, como medio de identificación personal en la sociedad y en la vida. ¿Esto no es verdaderamente increíble?

Más increíble aún es que, alrededor de 750 millones de personas son analfabetas en el mundo. Ello significa que más del 10% de la población mundial no sabe leer o escribir en cualquiera de los idiomas creados por la propia humanidad.

El lenguaje, como medio de comunicación, data desde el surgimiento del hombre mismo y el texto escrito se remonta 3 000 años A.C. ¿Cómo es posible entonces que, en vísperas del año 2021 y transcurridos más de 5 000 años desde su invención, los seres humanos aún permitamos tal desastre?

FySelf llega para reclamar un mundo mejor, más completo, más real, donde todos seamos verdaderamente iguales y de conjunto luchemos por el desarrollo humano.

El mundo digital de hoy nos lo permite, al sobrepasar todas las barreras del poder o de la ineficiencia, al posibilitar comunicarnos libremente, unirnos, integrarnos como nosotros mismos en un todo, promoviendo las mejores prácticas para el mejoramiento humano.

Por qué no creer entonces en un mundo sin fronteras, en el que todos nos consideremos dentro de una sola patria: La Tierra, donde dispongamos de una Ciudadanía Global y Universal, de una Ciudadanía Mundial. FySelf sueña con ello.


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M.B.P (CEO FySelf)

Arquitecto de profesión, y apasionado de las nuevas tecnologías. Hombre de emprendimientos y retos. Sueña con un mundo donde la tecnología nos ayude a ser mejores seres humanos.

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