¿Sabías que tus datos valen?

¿Recuerdas cuando te creaste un perfil en Facebook? Nombre, correo electrónico, número de teléfono son peticiones básicas, pero cuando escribes esos datos es como abrir la caja de Pandora: estado civil, intereses, películas favoritas, historial académico y profesional… Tus datos valen, así que te pueden preguntar cualquier cosa.

Llenar el perfil de cualquier red social o herramienta online es solo es el comienzo de una larga carrera regalando datos. Cada post, foto, video, meme… es información tuya que conscientemente otorgas a la plataforma.

Pero, inconscientemente, sigues dando información: la ubicación activada permite saber dónde has estado, cada búsqueda que haces delimita tus intereses, los metadatos de tus fotos develan detalles del dispositivo que la capturó, con cada imagen tuya que subes brindas detalles sobre tu fisionomía que luego sirven para reconocerte en fotos que no autorizaste.

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¿Cuánto valen tus datos?

En abril de 2019, la revista Financial Times estimó en cuánto está valorado el negocio de los datos protagonizado por las grandes compañías tecnológicas. Dio la “pequeña cifra” de 76 mil millones de dólares.

Dentro de poco más de dos años se duplicará el valor de la extracción de datos a nivel mundial: casi 220 mil millones de dólares para 2022.

Esta industria y los modelos de negocio asociados a ella son tan rentables por una razón: la inversión en materia prima es mínima. Los usuarios aportan voluntariamente sus datos, así que esencialmente el gasto se resume en mantener un servicio lo suficientemente atractivo para seguir vinculado a él. No lleva equipamiento caro, ni hay que invertir en madera, combustible o alimentos. Quizá, eso sí, unas buenas cuentas de electricidad.

Es bien curioso cómo la serpiente se muerde la cola: el usuario no solo es la cantera de los datos, sino deviene receptor final de servicios proveídos a partir de esos datos. La publicidad en redes sociales es un negocio lucrativo, y se mantiene gracias al interés de las personas de consumir contenido en Internet: post en Facebook, videos en YouTube, canciones en Spotify…

Privacidad de los datos: todos deben preocuparse

La publicidad es la principal causa de que los datos de cualquier persona en el mundo valgan dinero. Pero no la única. Saber quién eres, en el conjunto de aspectos tan diversos que implica la vida, permite a las compañías tecnológicas entrar con tu información en mano en el juego de las influencias.

Un sentimiento generalizado entre las personas es: si no soy famoso, o millonario, da igual quién accede a mi información. No pueden estar más equivocados.

Aun si no tienes miedo llamar la atención de un paparazzi, o si piensas que “no tienes nada que ocultar”, pregúntate al menos qué significa para ti la democracia. El rejuego con los datos personales obtenidos en las redes sociales tiene una recompensa económica, como ya sabemos, pero no olvidemos que de ella se pueden derivar consecuencias políticas.

Cambridge Analytics, una revelación sobre Facebook

¿Les suena de algo el escándalo de Cambridge Analytics? Esencialmente, una serie de conexiones salieron a la luz para abrir el debate de quiénes podían tener acceso a la información de Facebook.

En este caso, el detonante lo provocó una app de terceros que pedía permiso al usuario para consultar ciertos datos del gigante de Zuckerberg. Eso es relativamente normal, piensa cuántas veces has dicho “Sí”, “Acepto” o “Siguiente” para finalmente poder abrir el juego o app que deseas. Pues te cuento que, en aquella época, hacer eso no solo implicaba dar luz verde a usos desconocidos de tus datos, sino que podías habilitar acceso a los de tus amigos.

¿Fin de la historia? Fuera de los lindes de Facebook, y habiendo respetado las leyes de protección de datos vigentes en esa época, una app de terceros podía obtener información de millones de usuarios. Y quien posee algo, dispone: la consultora británica Cambridge Analytics accedió a una cifra aún no definitiva (el último conteo daba 87 millones) de perfiles de personas.

Tiempo después, saldrían a la luz varios escándalos sobre momentos políticos decisivos como las elecciones de 2016 en Estados Unidos y el referendo por el Brexit, que se vieron influenciados por los servicios de Cambridge Analítica y el procesamiento que pudo hacer de los datos de Facebook.

¿Y qué ha pasado después de Cambridge Analytics?

Zuckerberg ha sido llamado a contar y algunas cosas han cambiado. En Europa destaca la nueva Ley de Protección de Datos que trae aún de cabeza a los grandes de la tecnología para intentar no violar sus estatutos para con los ciudadanos de la comunidad europea.

Pero es un hecho que cuando llenas un perfil, investigas sobre un tema, hablas con una persona o subes una foto, estás regalando información sobre ti y otros alrededor tuyo. Y esos datos valen. Probablemente no dejarás de hacerlo, ni yo tampoco, pero sé consciente de ello al menos para cuando veas en el horizonte tecnológico una propuesta más respetuosa de tu información, sepas identificarla.

Quizá hasta tienes una experiencia personal sobre el uso de datos por las aplicaciones más famosas. Coméntala.


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Gabriela M. Fernández

Periodista con vocación, pero no pierde la esperanza de aprender a programar. Cinéfila, seriéfila, adicta a la tecnología: pudiéramos decir una milennial en toda regla.

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