El mundo está patas arriba

El mundo está patas arriba, ¿alguien lo duda?

Hoy es día 22 de abril del año 2020 y hago estas notas dedicadas a los que un día creímos en esta idea de FySelf y nos dedicamos por entero a convertir esta utopía en realidad.

Especialmente lo dedico a todos los que conforman el equipo multidisciplinario que hoy está desarrollando esta plataforma. A los informáticos, periodistas, psicólogos, ingenieros, médicos y científicos que hoy están trabajando sin descanso en esta idea, ya sea directamente o como colaboradores. También dedico estas notas a mis hijos, familiares y amigos.

A todos les digo que estamos a punto de presentar la Primera Red de Identidad Social, a la que hemos denominado FySelf y en la que tanto empeño y dedicación estamos colocando.

Distanciamiento físico, pero integración social

Las circunstancias de hoy, derivadas de la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 causante de la enfermedad COVID-19, marcarán la historia de la humanidad para siempre.

Hoy estamos en casa, en una suerte de prisión domiciliaria sin jamás haber sido juzgados, cumpliendo con el denominado ¨distanciamiento social¨. Esta es la peor terminología que podemos utilizar para decirnos que nos separemos físicamente entre las personas para evitar el contagio.

¿Acaso no será mejor hacer un llamado al distanciamiento físico, sí, pero acompañado de la integración social internacional? Un distanciamiento social en su sentido más amplio, implicaría una lejanía emocional que también afecte el sentido de comunidad. Este egoísmo sería lo último que podemos permitir en estos momentos donde debemos estar más unidos que nunca.

La pandemia asocieda al nuevo coronavirus marcará definitivamente la primera mitad del siglo XXI. Photo by 🇨🇭 Claudio Schwarz | @purzlbaum on Unsplash

¿Cuántas veces no hemos escuchado la frase “ya todo está inventado”, para luego descubrir que aún no lo hemos visto todo? Realmente pareciera que la pandemia del coronavirus fuera algo de películas de ficción, o que simplemente nos fuimos en la máquina del tiempo muchos años atrás donde las enfermedades hacían desaparecer comunidades, poblaciones completas y con ello a millones de personas.

La historia muestra que las cinco pandemias más letales han sido la viruela, el sarampión, la ‘gripe española’ de 1918, la peste negra y el VIH, sobresaliendo hasta la fecha el ‘variola virus’, causante de la viruela que en cálculos conservadores se estima que mató a más 300 millones de humanos.

La tecnología no puede resolver todos los problemas 

¿Cómo es posible que hoy un minúsculo agente infeccioso microscópico haya puesto al mundo patas arriba? ¿Pueden creer que esto nos suceda en una era supuestamente moderna donde predominan las más avanzadas tecnologías: comunicación satelital, la Web 3.0, el Internet de las cosas, la red 5G, los viajes al espacio casi turísticos o incluso la visita al planeta Marte que ya se vaticina?

Múltiples son los desarrollos alcanzados en la nanotecnología, la robótica y los avances en la medicina regenerativa en la búsqueda de la inmortalidad del ser humano y el alargamiento de la vida en este planeta. Mientras, por otro lado, muchos persisten en las guerras y en las divisiones, dedicando millones de dólares a disponer de los avances científicos para crear armas de destrucción masiva, sean nucleares, biológicas o químicas.

No puedo dejar de pensar lo increíble que resulta el hecho de que gastemos tantos recursos y energía peleando entre nosotros mismos.

¿De qué sirven las guerras si el planeta está muriendo?

Te has puesto a pensar en que les estamos pidiendo a las familias quedarse en casa y hay millones de personas que no tienen casa y otros millones que en estos momentos se encuentran en centros de refugiados.

¿Cómo puede aplicar el distanciamiento social una familia que vive en una favela, con varios convivientes en una pequeña habitación quizás con paredes de latas? Y, ¿qué opciones tienen los invisibles de la tierra, los que no cuentan siquiera con un documento de identidad o de salud cuando llegan a un centro hospitalario si apenas conocen su nombre escrito en un papel?

Conocemos que hoy millones de personas han perdido su trabajo. Muchos hoy están en casa, atrapados por el miedo a las facturas que continuarán llegando con pandemia o sin ella. Otros simplemente estarán pensando si aún lograrán cumplir sus metas o volver a ver a la novia que hace semanas solo contactan a través de una pantalla.

Por tanto, esta no es sólo una crisis sanitaria: ya es una crisis política, económica, social y de valores en la cual la filosofía “sálvese quien pueda” no es la solución.

¿Qué viene después que el mundo logre salir de esta pandemia?

¿Quedará un mundo enfermo? Mi respuesta es sí, pero de necesidades y de carencias. Saldremos quizá de la dolencia física, aplacaremos al coronavirus y seguiremos existiendo como especie, pero se agravarán aún más las diferencias sociales.

Si de algo pudiera servir esta experiencia humana es para establecer una verdadera globalización mundial de la hermandad y la solidaridad, dejando a un lado las barreras físicas, pero sobre todo las mentales. Tomemos la humanidad toda de la mano, y entendamos que el futuro del planeta es de todos, o no será de ninguno.

Luchemos entonces por un mundo mejor, cuidando del medio ambiente. Evitemos la deforestación, la emisión de gases con efecto invernadero y el calentamiento global. Usemos las tecnologías para facilitar la vida de las personas, y pongamos al futuro por encima de todas nuestras metas, de forma más colectiva que individualista.

Ojalá surja de esta amarga experiencia una capitulación en la mente humana. Se lo debemos a nuestros médicos, combatientes en pie de guerra que se sacrifican por igual en todos los continentes. También se lo debemos a los científicos que lograrán, estoy seguro, descubrir las vacunas y la metodología para contener esta pandemia. Son ellos quienes harán entender a aquellos que manejan el poder, cómo la humanidad puede encontrar mejores vías para actuar unida, y crecerse ante las dificultades.

Demos vuelta de nuevo a nuestra esfera celeste y regresémosla a su sitio. Pongamos amarras, tiremos ancla; de una vez y por todas soltemos las velas del bienestar humano.


Comparte en redes sociales
M.B.P (CEO FySelf)

Arquitecto de profesión, y apasionado de las nuevas tecnologías. Hombre de emprendimientos y retos. Sueña con un mundo donde la tecnología nos ayude a ser mejores seres humanos.

Más publicaciones (12)

2 comentarios en “El mundo está patas arriba

  1. Hola, saludos desde España. La idea de esta red social tiene potencial, como algo similar a “Quora”. Lo bueno de esta red es que permitiría relacionar un perfil laboral con los hobbys e identificaciones de los distintos usuarios. Ya es cuestión del CEO decidir si limitar los usuarios mediante ciertas reglas o requisitos o hacerla más abierta con peligro a que llegue a perder seriedad en los primeros meses de salida.

    • Lleva usted razón, un proyecto de esta magnitud implica muchos retos y decisiones vitales. Ahora estamos trabajando muchísimo para dejar definido cada aspecto. Su opinión nos resulta muy útil. ¡Gracias! 🙂 Saludos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

En este artículo